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Un engranaje perfecto

05/AGO/2014. Antonio Navarrete Rey, responsable de operaciones de Archivo 2000, nos explica los complejos pasos de fabricación de alguno de los productos que salen de esta fábrica -certificada desde 2012 con las ISO 9001 y 14001- y donde la labor de sus operarios es imprescindible.

Un engranaje perfecto

Los procesos de fabricación por moldeo, tanto por inyección como por soplado son los más utilizados. “El proceso de moldeo por inyección consiste básicamente en calentar un termoplástico e inyectarlo en la cavidad de un molde, del cual tomará la forma. Es un proceso relativamente complejo, en el que el material en forma de granza es alimentado hacia un cilindro de plastificación, calentado por medio de resistencias eléctricas, mediante una tolva y un dosificador.

Allí el material es inyectado bajo presión y temperatura mediante un husillo hacia el interior del molde, llenando sus cavidades.

Dentro del molde, el material se solidifica tomando la forma de éste. La optimización productiva se basa en un adecuado equilibrio entre presiones, velocidades y temperaturas en el proceso”.

Los materiales con los que trabajan son poliestireno, polipropileno, polietileno, ABS y poliamidas, “pero el principal es el poliestireno, tanto de cristal como de impacto”. Estos materiales, adquiridos en forma de granza, pueden aditivarse para conseguir el resultado demandado por el cliente tanto en su apariencia de color, “contando actualmente Archivo 2000 más de 100 referencias de colorantes activas”, como en la presentación de determinadas propiedades en la pieza (adición de antioxidantes, estabilizadores UV, antiestáticos, lubricantes, ignifugantes, etc.)

El molde es el utillaje esencial para la utilización de esta técnica. “El molde se fabrica a medida para cada pieza a producir, siendo así necesario un molde por cada una de las piezas fabricadas en Archivo 2000”.

Los moldes de inyección son piezas de gran complejidad. Baste como ejemplo el molde de una bandeja de oficina, que sin contar con elementos eléctricos y de refrigeración, comprende un conjunto de más de 100 piezas de acero.

El soplado, por su parte, es una técnica de moldeo que obtiene piezas huecas a partir de la expansión de una preforma caliente en estado semirrígido mediante la introducción de aire a presión en un molde.

Para los procesos de moldeo, Archivo 2000 cuenta con máquinas de inyección de 80 a 500 toneladas de fuerza de cierre, sopladoras de hasta un litro de capacidad, todos los equipos auxiliares para el funcionamiento de estos (centro de transformación, compresores, equipos de frío, puentes grúa, etc.) y maquinaria adecuada a la conformación de uniones como la soldadura por ultrasonidos, a la personalización (máquinas de serigrafía y termoimpresión) y a la presentación del producto final (retractiladoras, flejadoras y enfardadoras).

El factor humano

Los operarios supervisan el funcionamiento de la máquina y realizan el control de calidad de cada pieza. En todos los procesos es tan importante la parte automatizada como la manual. Este factor humano está íntimamente relacionado con la orientación de la empresa al cliente, adecuándose la producción a las necesidades de éste. Así, “los productos pueden personalizarse, tanto con la marca del cliente, incluyendo en el molde su marca o logotipo de forma que salga grabada sobre la pieza, como con sus embalajes, etiquetas o códigos de barras”.

Adicionalmente se emplean técnicas de impresión como serigrafía, tampografía y termoimpresión. En determinadas piezas se ha empleado el sistema IML de etiquetado en molde que introduce dentro de éste una etiqueta de material similar al del producto final. Así, la etiqueta conforma una pieza integral de éste, obteniendo un elemento pre-decorado directamente desde del proceso de moldeo.

El complejo proceso del Ardos

Es su producto estrella, un archivador que puede contener hasta 500 hojas, sin rival en el mercado en capacidad y resistencia, y, precisamente por ello, con un laborioso proceso de fabricación. Hace falta mucha mano de obra y maquinaria. “En su fabricación entran en juego más de 70 matrices, 10 máquinas, y acero, cartón y plástico como materias primas principales”, señala Antonio Navarrete.

El lomo de acero, compuesto por cuatro piezas, se obtiene por estampación con diversas prensas y matrices simples y progresivas a partir de bobina de acero. Las tapas del archivador se ofrecen al cliente en plástico inyectado y en cartón. En el caso de la tapa de cartón, partiendo de planchas de grandes dimensiones, se procede al corte en diferentes medidas, y tras operaciones de troquelado en prensas, se inyecta el canto en una máquina de inyección para asegurar una unión extrema que da al archivador una protección excelente.

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